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Lograr la mejor satisfacción de las demandas de agua en cantidad, calidad y garantía en el suministro constituye el primer objetivo del Plan Hidrológico de la Cuenca del Sur. Para ello, el plan define los usos posibles del agua en función de la calidad del recurso y del origen y destino del mismo. Establece también las dotaciones precisas en sintonía con la previsión de necesidades en los distintos escenarios temporales y fija los requisitos de calidad. De acuerdo con la Ley de Aguas de 1985, el orden de prioridad de usos queda establecido, con carácter general, del siguiente modo:
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Los planes hidrológico-forestales y de conservación de suelos son el principal instrumento concebido para poner freno y frenar los procesos de desertización y erosión acelerada que sufren amplias extensiones de la cuenca. Las zonas de actuación
prioritaria son todas aquellas cuencas vertientes a los embalses de
regulación y las áreas con pérdidas superiores
a 50 toneladas por hectárea y año. Entre las actuaciones programadas se incluyen repoblaciones de carácter protector, previstas en el Plan forestal andaluz y proyector hidrológico-forestales promovidos por las Administraciones Central y Autonómica. Todos los cauces sometidos
a procesos erosivos intensos, así como las áreas cultivadas
más amenazadas serán objeto de actuaciones con técnicas
y labores para mantener y recupera el suelo fértil. Se intensificarán la cooperación y coordinación entre todas las Administraciones implicadas a fin de asegurar el logro de los objetivos trazados. |
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El equilibrio entre recursos propios y demandas. Los recursos naturales totales de la cuenca se han estimado en unos 2.480 hm3 al año, que son algo menos del 25% de la precipitación media anual. En el momento de los estudios previos al Plan, los recursos propios disponibles en los distintos sistemas en que se divide la cuenca arrojaban un saldo muy próximo a los 1.000 hm3/año, de los que unos 450 hm3 son aguas subterráneas y otros 550 hm3 aguas superficiales. La cantidad de agua
consumida en la cuenca, una vez considerados todos los usos, es
de unos 1.157 hm3 al año, lo que supone un déficit
de 160 hm3 respecto a los recursos disponibles. La mayor parte de ese déficit lo soportan unas 120.000 hectáreas de regadíos situados en la vertiente oriental (Campo de Dalías, Bajo y Medio Andarax, Campo de Nijar... ) Para contrarrestar el déficit actual y los que puedan plantearse en escenarios futuros, el Plan de Cuenca contempla una serie de actuaciones:
El objetivo de todas
esas actuaciones estratégicas, reunidas en un programa
específico, es lograr un incremento de más del 50%
en la disponibilidad de recursos propios, hasta superar la cifra
de 1.540 hm3 anuales en el horizonte de los próximos 20
años.
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